Bienvenido a Irak, al Kurdistan Iraquí

Me levanto relativamente temprano con la idea de llegar a la frontera iraquí con suficiente tiempo por lo que pueda suceder una vez allí. Y es que no estoy del todo seguro de que me concedan un visado en este punto de entrada al país. Según he podido leer en Internet, algunos han logrado obtener el visado, aunque otros no. Bien podría ser que me denegasen el paso, que tardase varias horas o cualquier otra cosa, pero quiero probarlo. Así pues, y nada más poner un pie en la calle no necesito ni levantar la mano para que el primer coche que pasa toque la bocina y se detenga. Tras un breve intercambio de palabras que no entiendo creo que me lleva hasta la frontera. Son apenas quince kilómetros los que hacemos en su viejo Paikan ruidoso y oxidado. Entonces empieza la aventura. No entiendo los letreros aunque me dejo llevar por el tráfico de peatones entre camiones de carga hasta llegar a un edificio en el que escrito en inglés dice «Exit Iran». Los puestos​ de control están cerrados en los largos pasillos​ pero encuentro una pequeña sala donde tres agentes me invitan a entrar. «¿Es aquí para salir de Irán?» Pregunto en inglés. «Sí, aquí es, siéntate un minuto». Contesta uno de ellos. Miran el pasaporte, hablan entre ellos y al cabo de un par de minutos me dicen que necesito un visado para Irak antes de dejarme pasar y sellar mi pasaporte para la salida del país. Sonriente, le contesto que me han informado las autoridades iraníes que este paso fronterizo no requiere de visado previo para Irak, que la entrada es libre y qué tan solo necesito que me sellen el pasaporte. Dudan los tres agentes unos segundos por mi afirmación convencida. Y es que nadie me ha dicho tal cosa, tan solo lo he leído en un viejo blog en Internet. Llaman por teléfono a sus superiores y mientras esperamos una respuesta me cuestionan amablemente. «¿Eres periodista? ¿Llevas cámara de fotos? ¿Eres terrorista o turista?» Me preguntan también riendo. Y enseguida la pregunta que tantas sonrisas desata en este país, ¿De que equipo de fútbol eres? Del Barça por supuesto, contesto. Ahhhh exclaman los tres juntos. Tan solo unos instantes después, mientras hablamos sobre los Gypsy king, que a mi sorpresa desde mi llegada al país todo el mundo conoce, suena el teléfono para corroborar mi historia. Puedo seguir adelante ahora con el sello de salida de Irán. Varios controles más de pasaporte en varias casetas distintas se suceden, también con varias preguntas sobre mi país y mi destino hasta llegar al gran edificio donde debo hacer sellar mi pasaporte para mi entrada en Iraq. Dos amables agentes armados me ayudan con el proceso que dura varios minutos, me escanean el rostro con una camara, el pasaporte, relleno un formulario, pago cinco mil dinares iraquíes y listo, adelante, estoy en iraq oficialmente con un visado turístico para la región del Kurdistan de treinta días.

Tomo un taxi hasta el siguiente pueblo y de ahí un autobús que me llevará hasta Solimania. Entonces empiezan los controles militares cada pocas decenas de kilómetros, así es porque la región es segura en este momento, no se les escapa nadie en las carreteras. Sí bien a pocos cientos de kilómetros el país está en plena guerra con los integrantes del ISIS, aquí, no hay rastro de ellos. Las fuerzas militares llevan años protegiendo está región. Todo el mundo muestra su carnet de identidad en los controles, y yo mi pasaporte, lo que conlleva a que me hagan bajar del minibus para ser cuestionado en pequeñas salas con oficiales armados a cada vez, pero no hay porque alarmarse, la amabilidad de todos ellos me muestra que es tan solo un proceso rutinario y que apenas han visto turistas por esta región. Tan solo quieren tener controlados a los extranjero escaneando en todos esos puntos estratégicos los pasaportes. De Solimania a Erbil viajo en taxi, y de la decena de controles que pasamos, tan solo en uno me piden el pasaporte aunque no me hacen bajar del vehículo, simplemente me desean un buen viaje.

El paisaje ha cambiado drásticamente, también las carreteras, llenas de grandes socavones por todas partes. Hay algunos pequeños tramos de tierra y muchos desechos en los arcenes. Se conduce mejor que en Irán, de eso no hay duda, y los coches son grandes modelos de varias marcas distintas aquí. Ford, Chevrolet, Hyundai y muchos otras ocupan las carreteras, no como en Irán donde la mayoría eran Saipa o bien Peugeots de los años 90 con nombres de modelo que nunca antes había visto como el Peugeot Pars, (de Persia), que no es más que un viejo 406.

Consigo un taxi para que me lleve al centro de Erbil desde la terminal de las afueras por buen precio y me deja a las puertas de la citadela, entonces me doy cuenta de que mi decisión de querer visitar Iraq es acertada. Es imponente como se alzan los muros de esta milenaria citadela y como los monumentos ocupan el centro de la ciudad. Estoy ansioso por salir a descubrir sus calles aunque antes quiero encontrar alojamiento y descansar un poco, una leve migraña amenaza mi cabeza y prefiero cerrar los ojos un par de horas antes de salir a caminar.
Tengo pensado quedarme aquí tres o cuatro días quizás. Tengo un contacto con el que realizar la segunda parte del proyecto y todo me dice que esta ciudad es el lugar indicado para ello. Eso es lo que voy a averiguar próximamente.
Hasta aquí mi periplo de hoy, quería compartirlo con vosotros porque ha sido toda una experiencia que bien merece la pena ser vivida. Algunos de vosotros habéis mostrado preocupación por mi decisión de viajar a Iraq, y tan solo quiero decir al respeto que de ser una región peligrosa no hubiese decidido cruzar la frontera. Soy precavido, atento y tengo mucho cuidado en cada paso que doy. Así pues compañeros, os digo hasta pronto, en los próximos días subiré algunas fotos y en cuanto tenga más información sobre la segunda parte del proyecto os mantendré informados.

Os mando un fuerte abrazo.

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