Después de 12 horas de bus, de más de una decena de controles policiales, 7 controles de pasaporte, y de un escaneado de rostro y de huella dactilares, al fin he llegado al Kurdistan Turco. Precisamente en la ciudad de Batman. Si bien la entrada a Iraq había sido emocionante, la salida del país ha sido algo más movidita. Mucha presencia militar, caras sorpresivas por ver a una extranjero a las 3 de la madrugada en un bus, algo de contrabando de alcohol y tabaco en la frontera por parte de algunos que incluso me pidieron ayuda a pasar productos en mi mochila… En fin, toda una odisea. Ahora Turquía, y por delante algo más de mil kilómetros por recorrer para llegar a Istanbul. He conseguido billete de tren para cruzar medio país en el Dôgu Express, un antiguo tren que pasa por lugares increíbles y que tardará unas 22 horas en llevarme del este al oeste del país. Todo esto en los próximos días. En cuanto tenga un rato libre escribiré más detalladamente.

Un abrazo a todos!

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