Supongo que muchos de vosotros habréis oído hablar del terremoto ocurrido en la frontera entre Irak e Irán. Una noticia que a pesar de haber tenido una duración efímera en los medios de comunicación ha logrado hacerse eco en muchos lugares. Tristemente, tragedias como esta ocurren muy a menudo. Miles de personas perecen día tras día en el globo terrestre sin que nos movilicemos. Quizás si todos los que tenemos los medios necesarios nos uniésemos la situación cambiaría por completo. Aunque esto no son más que pequeñas reflexiones. A lo que vengo hoy, es a mostrar mi descontento con la sociedad en la que vivimos. Estoy descontento de ver la ignorancia en la que vivimos en muchos de los países del “primer mundo”. Estoy descontento de ver como generalizamos a poblaciones enteras por los actos de unos pocos y como los medios de comunicación lavan el cerebro de la población a su antojo condicionando sus formas de pensar y de actuar. Hoy, siento impotencia al no poder ayudar a personas necesitadas como otras veces lo hemos hecho juntos. Hoy tenía pensado aportar mi granito de arena ayudando económicamente a personas afectadas por el terremoto en Irán, aunque no me ha sido posible. Algunos recordaréis mi paso por el Kurdistán iraní esta última primavera donde realizamos un proyecto solidario y aportamos alimentos a una pequeña organización local en la ciudad de Kamyaran. Allí hice muy buenas amistades y viví experiencias únicas. Unas amistades quienes me han contactado recientemente para pedirme colaboración por el reciente acontecimiento donde miles de personas se han quedado sin hogar, sin contar los cientos de fallecidos y miles de heridos.

Así pues, hoy iba a realizar una pequeña donación para aportar mi ayuda, aunque no he tenido éxito. Y es tan simple como esto, a ningún banco de este país ni el de muchos otros del continente europeo se les permite hacer transferencias a Irán. Ni siquiera a la “Iranian Red Crescent”, reconocida internacionalmente por la Cruz Roja. Algunos pensaréis que si estos países están siendo bloqueados internacionalmente es porque son peligrosos, porque allí son todos terroristas y viven personas malvadas, y a eso os digo, no seáis ignorantes. Viajad, leed, informaros antes de juzgar a un país entero por el acto de unos pocos. Cuando viajé a Irán e Irak, lo hice con un propósito, quería conocer a la población, a sus gentes, y estas, me enseñaron más sobre la honestidad y la hospitalidad de lo que nadie lo hizo antes en muchos otros países. Compañeros, hay personas buenas y personas malvadas en todas partes del mundo, de eso no cabe duda, pero no debemos hacer pagar a los inocentes por los delitos de los culpables.


Hoy, siento impotencia por no poder hacer nada, no puedo tan siquiera enviar unos pocos euros a quienes tanto me dieron en mi viaje. Unos pocos euros con los que se podrían hacer muchas cosas. Pero no poder esta vez me motiva todavía más a preparar el próximo proyecto. Porque el camino está marcado y nada se puede interponer en él. Hoy, digo basta. Este sistema corrupto en el que vivimos debe llegar a su fin. La violencia, la corrupción, las guerras, la política armamentística, el racismo, la ignorancia y la discriminación, todo ello debe ser erradicado. Si existe un propósito en nuestras vidas no es más que este, para que el individuo pueda ser completamente feliz, el mundo entero debe serlo. El individuo es quien debe dar el primer paso sin esperar a que los gobiernos arreglen el mundo. No quiero ofender a nadie, pero si el mundo está mal, es por culpa de todos nosotros. Mirémonos al espejo un segundo y valoremos lo que tenemos a la vez que nos preguntamos si hacemos suficiente para alterar el curso de la historia. Tan simple como esto, somos egoistas.

Un niño es un niño independientemente de donde haya nacido. Nadie tiene derecho a decidir por él.


 

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