No es por falta de ganas sino más bien por falta de tiempo por lo que no he escrito nada en estas últimas semanas. Llevaba tiempo queriendo poner al día el Blog y sacar algunas palabras que llevan días merodeando por la mente.


El invierno va llegando a su fin lentamente y con ello uno empieza a soñar con nuevos horizontes como viene siendo costumbre desde hace ya varios años. Pasajes de avión, visados, lugares a evitar, lugares por ver, costes y duración del inminente viaje, todo ello es anotado mentalmente y en algún que otro pedazo de papel mientras decido a dónde marchar esta vez para realizar el próximo proyecto del cual muchos de vosotros formáis parte. Y es que este año hemos superado con creces lo recaudado el año pasado con lo que estoy seguro de que lograremos algo muy grande. Van más de 2300€ a día de hoy y aun siguen llegando alguna que otra donación y se siguen vendiendo algunos ejemplares del reciente libro “Curiosity”. Todo ello, como en otras ocasiones será destinado en su totalidad a los proyectos. Tanto Thomás, Natalia y yo, nos costeamos nuestros viajes en su totalidad con nuestros ahorros, para que cada céntimo recaudado llegue a su destino sin intermediarios. No quisiera profundizar ahora mismo sobre cómo la mayoría de las grandes organizaciones del mundo se enriquecen con las donaciones de personas con ganas de ayudar así que lo dejaré para otra ocasión… Este año, volvemos a marchar en direcciones distintas. Thomás y Natalia emprenden una nueva aventura hacia América Latina y yo vuelvo a volar hacia Medio Oriente. Hay algo allí que parece seguir llamando mi curiosidad aún después de haber viajado durante semanas por Irán e Irak el verano pasado. Fue una de las mejores aventuras de mi vida, de eso no cabe duda. Y ahora, de vuelta, me pongo a estudiar posibles destinos, ojeando mapas y averiguando pequeños detalles sobre posibles países en los que nunca he tenido la suerte de aventurarme. Creo haber encontrado mi destino aun sin haberlo decidido por completo. El Líbano. Y es que cuanto más indago sobre el país más curiosidad siento. Parece ser el destino perfecto para la ocasión. Mucha historia, gentes humildes y acogedoras, bellos paisajes y desafortunadamente mucha gente en la pobreza. Cientos de miles de refugiados sirios, palestinos y de otros países más cercanos al Líbano viven en gigantescos campos de refugiados.


Así pues, si no hay imprevistos, debería estar marchando hacia allí en unos pocos meses. Todavía desconozco las fechas y la duración del viaje, aunque algo me dice de que no serán tan solo unos pocos días fuera de casa. Siento la necesidad de desconectar por un tiempo y sobre todo, disponer del tiempo necesario para realizar el proyecto de la mejor manera posible. Quiero disponer de tiempo para fundirme en las calles de varias ciudades y poblados para encontrar el lugar adecuado en donde aportar nuestra ayuda. Quiero volver a sentirme pequeño e inocente. Quiero volver a sentirme humano. Quiero volver a la aventura.
Cuando lo pienso detenidamente, me emociono al ver como todo el pueblo de Soldeu se ha unido por una noble causa tanto el año pasado como éste. Y es que son muchas las personas que han aportado su ayuda para que estos pequeños proyectos solidarios se hagan realidad. Y por ello, y como siempre, os quiero dar las gracias por vuestra colaboración y sinceridad. Os invito también a seguir esta nueva aventura que está a punto de empezar y porque no, a viajar conmigo. Una mochila con algo de ropa, un saco de dormir, unas pocas monedas y una pizca de curiosidad son todo cuanto se necesita para dejar por un tiempo el hogar atrás.

Compañeros, algo grande nos aguarda, de eso estoy seguro.


 

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