“Un cambio drástico de planes”

Nevaba ligeramente, hacía frío, aun habiendo entrado en primavera. La noche del 25 de marzo dejó una capa de nieve en las cotas altas de Andorra.
Estirado en la cama tras un largo día de trabajo, no conseguía conciliar el sueño y mi mente no dejaba de darle vueltas a varias ideas.
Mientras pensaba en mi futuro viaje, en la idea inicial de viajar al Líbano como había decidido unas semanas atrás, me vinieron a la mente imágenes sueltas de otras aventuras que nunca olvidaré.
Una mezcla de sentimientos me invadió a la vez que un breve instante de claridad se abrió paso por las ideas revueltas.
Es viajar al Líbano lo que realmente deseo? Allá podré realizar el proyecto y ayudar a muchas personas, cierto, pero, que hay de mi?
A caso no debería también viajar de alguna manera en la que me ayude a mi mismo a la vez? No era ese el proposito inicial de todos los viajes?
Tras cuestioanrme ciertas cosas, me di cuenta de nuevo de que el proyecto lo podía realizar en cualquier parte del globo. Vaya dónde vaya, siempre encontraré personas necesitadas.
Me di cuenta tambien, de que no puedo ignorar el hecho de que viajar al Líbano no es el mayor de mis deseos y de que necesito volver a salir para perderme y volver a encontrarme.
Necesito volver a sentirme completamente libre. Y para ello, tan solo conozco una formula que funciona para mí.
Viajar en Bicicleta.


Así pues, mientras a oscuras en mi habitación observaba la silueta de mi bicicleta aparcada junto a la pared, me dí cuenta de que ya tenía todo cuanto necesitaba para aventurarme de nuevo en un pequeño periplo por algún rincón del mundo.
Siempre estuvo ahí, a mi espera. Al día siguiente empecé a montar las mochilas sobre la bicicleta, a organizar el material y a ojear mapas de tierras a dónde me gustaría viajar. Aunque sin grandes planes, sin objetivos, sin obligaciones más que la de ser libre.
He aquí la idea, en su estado bruto. Salir desde la puerta de casa, como en otras ocasiones, en bicicleta, y en dirección sur.
En primer lugar visitar a mi querida madre en Gerona, luego vendrá Barcelona con sus respectivas visitas y de ahí un ferry para llegar a Marruecos.
Una vez allí, los planes dejan de existir. No me quiero privar de la total libertad que supone viajar en un medio de transporte como lo es la bicileta así que me doy unas semanas para dejarme llevar por un vasto país del cual no conozco gran cosa antes de volver a cruzar a España por el sur e ir a visitar a la familia en Cordoba.
Esta parte me llena de emoción, ya que desde el año 2011 no he vuelto a visitarles. Desde aquel primer viaje en bicicleta que tanto me cambió por dentro y que me dió alas para seguir aventurandome por el mundo y crecer como persona.
Así pues, compañeros, vuelvo a salir y no sé cuando vuelvo. No sé a ciencia cierta como, cuando y donde sucederán las cosas, aunque esa es la mejor parte de la aventura.
Antes de nada quiero dar las gracias a todos mis amigos quienes me regalaron la bella máquina con la que me lanzo a las carreteras. Esta nueva bicicleta me fue regalada hace un par de años tras mi periplo por Europa con Fuji, quien sirvió tanto para brindarme felicidad como para ayudar a personas necesitadas en Estambul.
Y esta nueva compañera de viaje tiene ganas de salir y viajar más allá de los pirineos, y eso es lo que vamos a hacer.
Todo esto me llena de emoción. Más de lo que lo han hecho otros sueños, y es que a decir erdad, pedalear me hace feliz, y no puedo no hacerlo ahora que tengo la oportunidad.

Amigos, más noticias en breve, de momento os dejo una sola foto que dice más que muchas palabras.


 

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