La ciudad de Fès, que tan lejana me parecía en el mapa de Marruecos de papel que llevo conmigo, es ahora nuestra base por unos días. Nos ha dado la bienvenida calurosamente, a cada uno de nosotros. Thomas y Natalia llegaron los primeros en avión, al día siguiente vino mi hermano en tren, y ese mismo día, tras unos largos kilómetros llegué yo abriéndome paso con mi bicicleta entre el caos organizado que es el tráfico en este país. Tras cuatro días pedaleando por Marruecos, y tras más de 750km recorridos desde que salí de casa. Aunque los números bien poco importan, más importantes son las experiencias que cada uno vive. De nuestra estancia en Fès cada uno se llevará cuantiosas experiencias y muchos sentimientos. Cada uno lo vive a su manera, y ahora es mi turno de intentar transmitir lo que hemos vivido para todos vosotros que nos seguís desde casa. Para todos vosotros que habéis hecho esto posible.


11 de mayo de 2018

Nuestro reencuentro con mi hermano, Thomas y Natalia es alegre. “Nos vemos en Fès !” Nos dijimos hace ahora algunas semanas, y al fin, estamos juntos para realizar algo con lo que llevamos tanto tiempo soñando, pensando, imaginando y organizando. ¡Ya estamos aquí!. Nuestro primer encuentro será con Abdellah, mas conocido como “Kevin”, nuestro contacto en la ciudad, también Hind y una amiga suya quienes se unen a nosotros para ayudarnos. Las charlas son largas, hay mucho de lo que hablar para dar forma al proyecto. Y es que lo que vamos a hacer este año va a ser grande. Tenemos en mente poner en marcha algo que perdure en el tiempo. Un proyecto a largo plazo que podamos seguir desde la distancia y apoyarlo continuamente, y como no, volver en cuanto podamos para seguir el progreso. En todo caso esa es la idea. Tenemos la suerte, la gran suerte mejor dicho, de conocer a Kevin, porque este hombre de 35 años es la persona indicada para guiarnos y ayudarnos en todo el proceso ya que dispone de todos los contactos necesarios en la ciudad, la información y los medios para poder llevarlo a cabo. Preside una pequeña asociación a través de la cual el proceso se nos facilitará enormemente, ya que aquí, la burocracia ralentiza este tipo de acciones, aunque de eso ya hablaremos en otra ocasión. Un centro para chicas en la ciudad donde residen unas 40 niñas que o bien fueron abandonadas, o bien no tienen a donde ir por varios motivos distintos, allí es donde vamos a ayudar. Se las aloja hasta la mayoría de edad y entonces, no se les permite quedarse en el centro… Algunas de ellas necesitan de cuidados especiales. Tristemente aprendemos que cuando todas estas chicas cumplen la mayoría de edad y dejan el centro, acaban ejerciendo trabajos en las calles que uno no quiere mencionar. La idea es, ya que disponen de un local espacioso, acondicionarlo para crear un salón de peluquería, donde gracias a voluntarios podrían aprender un oficio y aumentar sus posibilidades de encontrar un trabajo digno cuando salgan de aquí. Ese es nuestro objetivo.


12 de mayo de 2018

Al día siguiente, volvemos a reunirnos con Kevin y también Zakia, presidenta de otra pequeña asociación quien provee ayuda a las chicas para seguir charlando y concretar nuestras tareas. Tras visitar el centro, hacer una lista de material y hacer varias llamadas a otros voluntarios y un electricista para arreglar el aspecto eléctrico del local, salimos a la ciudad en busca de precios de material de peluquería. Debemos montar 4 puestos de trabajo en una sala vacía. Así que la lista es grande. Pasan las horas y los kilómetros recorridos, y con las piernas cansadas terminamos el dia tomando un té tranquilamente en una terraza. Hemos ubicado todo cuanto necesitamos para acondicionar y equipar el local y convertirlo en una escuela de peluquería.
Lo primero será limpiar el local, arreglar el cuadro eléctrico y los posibles enchufes rotos, pintar las paredes de dos colores, reparar las puertas y varios detalles más. El segundo paso será ir a recoger el material reservado a la ciudad y ponerlo en su lugar. Peines, shampoo, tintes, secadores de pelo, planchas de pelo, todo tipo de utensilios para las manicura, sillas, taburetes, la lista detallada es enorme. Montar algo así desde cero es una tarea ardua, aunque no imposible. Estamos bien organizados, y más importante aún, estamos motivados. El día ha sido productivo, vamos organizado todo lo que debemos hacer mañana para optimizar cada hora del día según la disponibilidad de todos los que nos ayudan.


13 de mayo de 2018

Soleado, con una leve brisa de aire fresco, el día empieza bien, suavemente. Nos encontramos a la entrada de la Medina con Kevin para ir al centro de las chicas donde nos espera el electricista y de ahí, nos dividimos en dos grupos. Unos van en busca de la pintura y rodillos, otros a por algunos elementos para arreglar el cuadro eléctrico y productos de limpieza. No es tarea fácil encontrar lugares abiertos un domingo aunque con la ayuda de varios voluntarios siempre se encuentra una solución a nuestros “problemas”. Así pues, a nuestra vuelta, empieza la función en la sala mientras que en los patios también hay ajetreo, ya que también limpiamos los alrededores, quitando malas hierbas y desechos para dejarlo todo impecable. Unos limpian mobiliario, otros encintan marcos de puertas y paredes, y otros atacan con la pintura. Decenas de personas vienen y van, voluntarios y chicas del centro, todos estamos más que ocupados durante varias horas. No faltan las risas, las charlas, las pequeñas pausas y las fotografías que hacen las más pequeñas tras apoderarse de nuestras cámaras y recorrer todos los rincones del centro con ellas. El ambiente no puede ser mejor. Pasado el medio día, y tras haber finalizado de pintar la futura peluquería nuestros cuerpos requieren de una pausa para comer. Dejaremos secar la pintura por hoy y mañana terminaremos por traer todo el material e instalarlo todo en su lugar. La jornada termina con vistas a la medina en lo alto de una colina, apaciblemente mientras se pone el sol. La imagen de un padre sentado junto a sus dos hijas pequeñas observando un valle verdoso desde lo alto del mirador me llena por dentro. Ese pequeño momento de complicidad y de ternura le da sentido a muchas cosas. Nos recuerda lo importantes que son lo pequeños detalles de la vida. No sé muy bien cómo explicarlo, quizás haya que vivirlo y sentirlo para entenderme. Me hace pensar en todas estas chicas sin familia del centro, y estoy seguro de que a todos nos hace reflexionar sobre muchas cuestiones después de haber conocido a todas estas chicas…


14 de mayo de 2018

El 14 de mayo, que gran día el de hoy. Tras varias horas limpiando el local, añadiendo algo de color a las paredes blancas para darle un toque más feminino y usando los restos de pintura para hacer un pequeño mural donde nuestras iniciales quedarán gravadas por un tiempo, llega el momento de instalar las sillas, puestos de trabajo y todo el material comprado para dar forma a esta escuela de peluquería que hemos logrado crear. Todo toma forma, todo se hace realidad, todo es posible en este mundo cuando uno se lo propone. Nos sentimos afortunados de haber dado con todas estas maravillosas personas que tanto nos han enseñado y ofrecido estos días intensos que hemos vivido. Todas estas niñas que tanto nos han dicho con las miradas y los gestos. Todos los voluntarios que han pasado a ayudarnos con este proyecto. Todos vosotros que estáis ahora en la distancia pero que tanto habéis hecho, ya que todo esto es gracias a todos ustedes. Así pues, hemos montado una escuela de peluquería para estas casi 40 niñas que residen en el centro y que tanto necesitan de apoyo. Además de haber hecho posible la reforma del local, también queremos dar continuidad a todo ello. Está ya siendo planeada nuestra vuelta en unos cuatro meses para seguir el progreso del centro y a la vez, otro pequeño proyecto tomará forma durante este verano ya que necesitamos tiempo para conseguir materiales específicos para un centro de niños ciegos y nos será más fácil conseguirlo en Europa y traerlo a nuestra próxima visita. Aunque de esto daremos más información en un tiempo. El día acaba en una terraza, como todos los demás, tomando un rico té con menta y mucho azúcar. Charlando sobre lo que hemos conseguido y sobre lo que queremos seguir haciendo. Sintiéndonos afortunados, muy afortunados por haber llegado hasta aquí los cuatro, tan lejos de casa, pero tan en casa a la vez. Fès nos ha marcado. El calor de la gente nos ha marcado. Lo hemos logrado de nuevo compañeros, y lo seguiremos haciendo, de eso no hay dudas.

Os dejamos aquí unas fotografías del proyecto. Sentimos no poder compartir fotos de las chicas, pero es cuestión de anonimato y seguridad. Aunque os podemos asegurar que son encantadoras, geniales, divertidas, únicas.

Os decimos por escrito “GRACIAS”

Gracias compañeros por acompañarnos este esta aventura.

(Pronto un vídeo también!)

[Modula id=”5″]


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *