Hacía días que no me dedicaba una tarde a ordenar unas pocas palabras para compartirlas, pero hoy, me he dejado llevar por los recuerdos y me ha entrado una cierta añoranza por ciertos momentos vividos no hace tanto tiempo, y mis dedos, como si yo no tuviese ningún poder sobre ellos, se han puesto a golpetear las teclas del ordenador para dar forma a lo que será la respuesta a la pregunta «¿cómo hemos llegado hasta aquí?» Espero que no se os haga largo de leer y que logréis ver a través de las letras lo que quiero transmitir.
Así pues, lo primero que me vino a le mente mientras me dejaba llevar por imágenes almacenadas en la memoria, se remonta al año 2015, dónde empezaba una serie de pequeños (y no tan pequeños) proyectos solidarios en Turquía. (En realidad todo empezó mucho antes ya que se llevaron a cabo proyectos desde el año 2008 en Nigeria, Suiza, Mongolia… aunque a una escala mucho menor) Pero en 2015, en la antigua Constantinopla, todo cobró mucho más sentido, más fuerza. Allí llegue en bicicleta tras pedalear durante tres meses por el continente europeo para terminar vendiendo la bicicleta que me había acompañado y usar el dinero para ayudar a personas sin hogar. Aquel fue el momento en el que me di cuenta de que no podemos esperar de brazos cruzados a que los gobiernos actúen. Creo que estamos equivocados al pensar de que los gobiernos son totalmente responsables de la situación actual de la sociedad, ya que cada uno de nosotros forma parte de esta y disponemos de un poder que bien ignoramos. Como ejemplo quiero poner el nuestro, un pequeño grupo de amigos que dedica parte de su tiempo libre a organizar proyectos solidarios y que entre unos pocos hemos aportado ya más de siete mil euros que han sido destinados en las buenas causas. En fin, al año siguiente, (2016), volví a Turquía para aportar ayuda a una pequeña asociación que alberga niños sin hogar mientras los educa libremente. La fundación del escritor turco Asis Nesin. Tras todo aquello, creí oportuno escribir un relato de viaje sobre lo vivido en 2015 y 2016 (Fuji y Yo) que autopubliqué y vendí (en su pequeña tirada) en el Principado de Andorra. El objetivo era, recaudar fondos para un próximo proyecto solidario. Fue entonces cuando decidimos unir fuerzas con Thomas, Natalia y Jude y organizamos nuestra primera fiesta benéfica en el BarCode de Soldeu, en nuestro pequeño gran pueblo. Con lo recaudado logramos llevar a cabo cuatros nuevos proyectos. Uno en Argentina, otro en Iraq, uno más en Irán y uno último en mi querida Estambul. Y como no, volví a relatarlo en un pequeño manuscrito (Curiosity) que fue vendido el año pasado con el mismo fin, recaudar nuevos fondos para un nuevo proyecto. Y de la misma manera, organizamos otra fiesta benéfica con la ayuda de Jude y evidentemente una gran cantidad de personas en Soldeu.
Todo ello nos llevó a viajar a Marruecos esta última primavera, donde montamos una escuela de peluquería para 48 niñas alojadas en un centro de acogida de la ciudad de Fès. Y este último proyecto compañeros, ha sido algo que nos ha llegado con mucha fuerza a nuestros corazones. Ha sido, sin duda alguna, el proyecto con mayor impacto realizado hasta le fecha de hoy. Y es, un proyecto a largo plazo ya que ahora tenemos un lugar donde nos esperan buenos amigos y grandes personas. Desafortunadamente, este otoño no podemos rendirles visita como habíamos planeado en un principio, y tenemos pues que posponer nuestra vuelta una vez pasado este invierno que se acerca. No obstante, seguimos con la mente ocupada en varias cosas a la vez. Y es que volveremos a organizar una nueva fiesta benéfica este invierno, lo que requiere de cierta organización, y también, hemos empezado a barajar opciones para la primavera que viene durante nuestra vuelta. Evidentemente la idea principal es mejorar la escuela de peluquería, aunque a la vez, dar vida a uno o varios proyectos más de los cuales iremos informando cuanto más definido esté todo. De mientras, desde la distancia, hemos lanzado otra serie de pequeños proyectos a través de la red gracias al portal de Kiva.org quien realiza micro créditos a particulares en todas partes del globo para financiar sus necesidades. Esto es algo en lo que llevo involucrado desde 2013 y soy testigo de como gracias a pequeñas contribuciones muchas personas han logrado labrarse un mejor futuro. Entre los más de 15 proyectos financiados estos últimos años, uno de los que mas me ha llenado formar parte es el de Bartolome en El Salvador. Quien necesitaba 900 dolares para montar un pequeño taller de bicicletas. Logró obtener el micro crédito gracias a 34 colaboradores, y ahora de ello vive tras haber devuelto a los colaboradores el dinero prestado. Así como este proyecto, miles más están ahí fuera a la espera de ser financiados por particulares. Tan solo se necesita un aporte mínimo de 25 dolares en cada proyecto. Nosotros hemos ayudado a una familia a restaurar el tejado de su caja en Mongolia, a Ahror a comprar medicinas para su mujer en Tajikistán, a Bemary en Filipinas a pagar parte de sus estudios, a Nobubele en Zimbawe a comprar productos para empezar un pequeño supermercado y a Binh apara abrir su propio restaurante en Vietnam. Hemos apostado por varias personas con nuestro medios, y lo mejor de todo, es que este dinero invertido volverá a su origen para volver a ser prestado a otras personas.
Y aquí estamos ahora compañeros, a la espera de un nuevo invierno, mientras seguimos soñando con nuevas aventuras y proyectos, con nuevos desafíos y con un mejor futuro. Aquí estamos de nuevo para daros las gracias a todos y cada uno de vosotros que habéis participado en estos proyectos. Como siempre, esto es gracias a todos vosotros. Es gracias a nuestra unión. Compañeros, miro hacia atrás y veo el camino recorrido, a todas las personas que hemos conocido en nuestras aventuras, a todos los que nos han acogido en sus casas, a los que nos han ayudado y a los que hemos ayudado, y en mi mente pienso,(disculpad por la expresión), «Joder, vaya aventuras hemos vivido»
Os dejamos aquí un par de fotos de más reciente proyecto en Marruecos que nos han llegado recientemente. Las practicas en la escuela de peluquería avanzan a buen ritmo y algunos exámenes realizados nos dejan ver los buenos resultados. Recibir estas imágenes es algo increíble y nos hacen desear que llegue el día en el que volvamos a visitar a nuestro amigos de Fès.

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