Fez, 6 de mayo

VOLVEMOS

Son pasadas las diez de la noche cuando nos adentramos en la ciudad de Fez, por avenidas y calles que reconocemos a pesar de la oscuridad. «Por aquí nos va bien» le digo al conductor del taxi como aquel que sabe dónde va. Y así es, conozco de memoria ciertas calles de esta ciudad, recuerdo fachadas y locales. Un mapa mental de una parte de la ciudad se descarga a la mente desde los estantes de la memoria en cuanto nos bajamos del coche con la mochila en la espalda para dirigirnos a nuestro alojamiento para los próximos 8 días.

Abrimos la puerta, dejamos todo dentro y salimos enseguida hacia la medina. Allí nos encontramos con David, quien nos acompaña este año para el proyecto. (Los demás llegarán en los próximos días)
Acudimos a un diminuto local donde comer por apenas un euro un sándwich mixto de carnes del que tanto hemos hablado estos últimos meses. Son esas pequeñas cosas que quedan grabadas en la memoria a través del tiempo, imperturbables. Las especias, el olor, el sabor, nos hace recordar nuestra visita el año pasado y disfrutar el momento presente.

Compartimos un charla con David, quien lleva dos días en la ciudad y ha podido impregnarse de todo un poco. Hablamos un poco sobre el proyecto, y sobre cómo van a transcurrir los próximos días, aunque eso es más bien difícil de organizar. Sabemos a lo que venimos, aunque primero será necesario encontrarnos con nuestra persona de confianza local, Abdellah, para que todo empieze a tomar forma.

Las calles de Fez

3 DE MAYO

Recibo un mensaje de Abdellah, (Kevin para quienes hayan seguido esta historia que empezó el año pasado), «Estoy fuera» me dice, así que me apresuro a bajar de la habitación para ir a su encuentro. Qué momento tan agradable el de reencontrarme con él, parece que no haya pasado el tiempo desde la última vez que nos vimos. Él no ha cambiado, quizás tenga un poco menos de pelo y yo alguna que otra cana más, aunque no hemos cambiado por dentro. Enseguida nos dirigimos a una pequeña terraza en la entrada de la Medina para tomar un té de menta con mucho azúcar. Es justo el mismo lugar en el que nos encontramos el año pasado por primera vez. Se suman David y mi hermano para empezar una larga charla de varias horas que ocupará el resto de la tarde. Nos ponemos al día, cada uno con sus palabras y charlamos también, como tiene que ser, del nuevo proyecto de este año. Hay mucho de lo que hablar, mucho que organizar, aunque la experiencia del año pasado nos facilita muchas cosas.

A pesar de haber seguido desde la distancia el funcionamiento de la escuela de peluquería que montamos el año pasado en el centro para niñas, nos emociona oír de sus propios labios que está funcionando muy bien y que las chicas están aprendiendo con entusiasmo. Es gracias a este hombre y muchas otras personas que nos han ayudado desde la distancia por lo que todo ha seguido el curso que soñamos para este proyecto. Charlamos sobre varias ideas que podríamos realizar. Mejorar la peluquería, con algunos productos que puedan faltar, arreglar una aparte del centro con pintura, alguna que otra ventana rota y sobre todo, algo de lo que hemos hablado desde hace unas semanas, comprar ropa y productos higiénicos para las niñas. Además de colaborar con alimentos básicos para las próximas semanas. Digamos que las ayudas que reciben son escasas en algunos momentos del año según la cantidad de niñas que vienen y van del centro y según el presupuesto anual del que disponen que se basa en esa cantidad de niñas en una fecha en concreto del año. Si en setiembre, que es cuando reciben el presupuesto anual, hay digamos que 20 niñas en el centro, se les otorga una ayuda para esa cantidad, aunque como siempre sucede, puede que un mes más tarde lleguen 20 niñas más, con lo que todo debe ser «racionado».

4 DE MAYO

Como cada noche, sobre las cuatro de la mañana, nos despierta el canto emitido por los altavoces de la mezquita más cercana a nuestra habitación. Suena a todo volumen, y aún siendo agradable para mi gusto, se hace algo largo. Volver a conciliar el sueño me es difícil durante un rato.

El cielo está hoy nublado, y el fresco aire es agradable.
Hoy es día de visitas a dos centros. Uno nuevo para nosotros, para chicos y dónde nos gustaría ayudar si se da la ocasión, y el de las chicas, donde ya tenemos las ideas bastante claras sobre lo que podemos hacer. De ahí nos reuniremos todos para charlar y organizar los próximos días mientras tomamos tés y cafés.

En el parque

Las charlas son largas, pasamos la tarde en la «ciudad nueva», en un parque donde ya nos reunimos en otras ocasiones el año pasado, para debatir sobre muchas cuestiones…
El centro de las niñas necesita más ayuda de la que imaginamos en un principio. Siempre surgen nuevas cosas por hacer, aunque estamos listos para lo que surja.

Para empezar necesitamos comprar artículos nuevos para la peluquería la peluqueria que la profesora nos ha pedido. La lista no es muy grande, lo que compramos el año pasado fue lo correcto aunque varios productos se han terminado como era de esperar. Calculamos cuanta pintura necesitamos para pintar los dormitorios de las niñas (algunas paredes están en muy mal estado a causa de humedades) Brochas, rodillos, tinte, cinta de papel, cubos, masilla… Calculamos que nos tomará dos días toda la cuestión de la pintura. Por otra parte, Amina y Najad, han averiguado las tallas de cada una de las chicas para poder comprarles ropa interior, algo de lo que carecen a menudo. Dos piezas de cada para cada chica. También necesitan productos de higiene básica, con lo que prepararemos un estuche para cada una con cepillos de dientes, desodorantes, compresas para las adolescentes, toallitas higiénicas y varias cosas más para cubrir sus necesidades. Y para terminar, debemos calcular los alimentos necesarios para organizar un «iftar» para la última noche de nuestra estancia. Una cena en la que seremos 60 personas entre las chicas del centro, profesoras y voluntarios.

Fès, 2019

Todo parece bien organizado, y estamos preparados para salir mañana a comprar todo ello por las calles de Fez con la ayuda de nuestros amigos. Aunque la charla no termina ahí, hay más asuntos e ideas que queremos abarcar. Cómo por ejemplo, el tema de la alimentación que por momentos escasea en el centro. Para ello, dejaremos un fondo de ayuda que gestionará Abdellah, para cubrir las necesidades del centro cuando sea necesario. Cubrirá la alimentación, medicamentos, ropa, artículos para peluquería y productos higiénicos. Se irán turnando entre los voluntarios, como hasta ahora, para realizar visitas semanales al centro y seguir el transcurso del proyecto desde primera linea.

Y por último, algo de lo que llevábamos hablando desde el año pasado y que empieza a tomar forma, es el hecho de realizar una especie de «apadrinamiento escolar» para algunas de las chicas. Nos gustaría poder enviar a algunas de ellas a la escuela, ayudándolas con el material necesario y vestimenta durante su formación. Al hablar de ello, imaginamos enseguida lo maravilloso que sería ver cómo se gradúan. La educación podría cambiarles la vida por completo. Esto, lo llevaremos acabo para el inicio del próximo curso escolar, allá en setiembre…

6 DE MAYO

Ayer compramos lo necesario para darle una nueva capa de pintura a los dormitorios de las chicas, todo ello nos lo guardan en la ferretería más cercana al centro para no tener que transportar de un lado para otro el pesado cubo de pintura y todos los materiales. Este año todo fluye mejor, conocemos precios y cantidades necesarias para nuestra labor. Reímos con Abdellah al recordar el periplo vivido la primavera pasada cuando salimos a por todo ello.

The team

Tras unos quince minutos de caminata al fin llegamos al centro, listos para pintar. Encintamos puertas y marcos de ventanas y enseguida ruedan los rodillos por la paredes. Pintamos, hechamos unas risas, nos manchamos, nos visitan varias personas y también nos traen un delicioso té que bebemos a sorbos mientras hacemos una pausa. Van y vienen algunas de las niñas, curiosas por la visita que reciben hoy. Somos la atracción del día.
A la una en punto lo dejamos todo para bajar a comer con varias personas del centro, en una gran sala donde la cocinera nos sirve un plato de patatas en salsa que sienta estupendamente.
Un descanso a la sombra, una charla, unas risas y volvemos al dormitorio a acabar nuestro trabajo. Son dos grandes dormitorios los que vamos a pintar, el segundo lo haremos el miércoles. Dejaremos para el jueves las compras para el «iftar» y las chicas, Amina y Najad, ya han empezado a comprar la ropa y los productos higiénicos que les daremos durante la cena. Estoy seguro de que el sábado será una gran noche…
De mientras, mañana, que será el primer día de Ramadán, será de descanso.

En la puerta del centro
FRANCESC ZAMORA

FRANCESC ZAMORA

EL OBSERVADOR OBSERVADO

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