Ha pasado casi un mes desde que volvimos de Marruecos. De nuevo, vivimos grandes experiencias todos juntos y creamos recuerdos que estoy seguro perdurarán en el tiempo dentro de cada uno de nosotros. No dejo de recordarlo y de ojear las cuantiosas fotografías que inmortalizan lo vivido. Fueron unos días muy bellos. Me siento dichoso de que me acompañasen esta vez muy buenos amigos para que pudiésemos llevar a cabo nuestra tarea.

Ahora, ya de vuelta a la «normalidad», ya en casa, y sumido en la rutina del trabajo, uno, o en todo caso yo, me vuelco de nuevo a la constante búsqueda de mil y una cuestiones distintas a través de la red . Tengo curiosidad por muchas cosas, más que en otras ocasiones, claro que todo ello tiene una explicación, en dos semanas salgo de vuelta de viaje, aunque esta vez, sin fecha de retorno. Eso me incita a pasar horas y horas navegando, buscando rutas, lugares, cosas que hacer y como no, nuevos proyectos para llevar a cabo en esta nueva aventura que está a punto de comenzar.
Enlace tras enlace, búsqueda tras búsqueda en Google, me dejo llevar de un lado para otro obteniendo más información de la que podría recordar. Navego cual barco en medio del océano hasta que de repente, a través de una selección de palabras que escojo cuidadosamente, doy con lo que andaba buscando sin saber lo que buscaba, la página web de la «No Name Kitchen».

Compañeros, si os interesan mínimamente los proyectos solidarios que llevamos haciendo desde hace unos años, estos chicos y chicas que han creado la «No Name Kitchen» os van a encantar. Empecé leyendo todo lo que encontré sobre ellos en su página web y en artículos esparcidos por la red. Vi sus vídeos e imágenes, leí testimonios de algunos de los voluntarios que tanta ayuda aportan y charlé con Bruno, quien creó hace ahora unos años la «No Name Kitchen». Quedé fascinado.

Lo que hacen, cómo lo hacen, quienes lo hacen y para quienes lo hacen es simplemente increíble. Dejaros llevar por el video unos minutos, dejad de lado lo que estéis haciendo, porque todo esto, nos concierne a todos y cada uno de nosotros. El estado del mundo es el resultado de la suma de todas las acciones individuales. Así pues, somos todos responsables de lo que nos rodea, lo queramos ver o no.



Esta es la realidad en la que vivimos, esto está pasando ahora mismo, aunque no os lo expliquen en los medios de comunicación ni os aparezca en los «feeds» de vuestras redes sociales. Esto es real, estas personas están allí fuera, unas luchando por sobrevivir mientras otras les ayudan a sobrevivir con sus medios.
No podemos seguir ignorando lo que sucede a nuestro alrededor.

Compañeros, compartid, leed, actuad.
Contribuid.


Visitad su página web, haced una donación de un euro, de cinco, de diez, o de lo que os venga en gana. Seguidlos.
Toda ayuda es más importante de lo que podáis imaginar.

Desde el Observador Observado también vamos a aportar nuestro pequeño granito de arena, así que estad atentos, porque no vamos a quedarnos parados mientras podamos ayudar.

VOLVEMOS A SALIR



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *